
XIII Gran Capítulo en honor de San Isidro Labrador: Un día para la historia de la Cofradía
Zaragoza · 10 de mayo de 2026
Había algo en el ambiente este domingo que iba más allá de la solemnidad habitual de nuestros capítulos. Quizás era el escenario, quizás los nombres que estaban a punto de incorporarse al libro de honor de la Cofradía, o quizás la suma de todo ello. Lo cierto es que el XIII Gran Capítulo en honor de San Isidro Labrador, patrono de la Cofradía Gastronómica de la Borraja y el Crespillo de Aragón, quedará en la memoria de quienes tuvimos la fortuna de vivirlo.
Y el día quiso ponernos a prueba desde primera hora. Zaragoza amaneció encapotada, con esa amenaza de lluvia que en mayo nunca termina de irse del todo. Pero como si San Isidro, patrono de los labradores y nuestro patrón, hubiera querido bendecir la jornada, el cielo respetó cada uno de los actos. La borraja, que resiste heladas y vendavales, parece haber contagiado su temperamento a quienes la celebran.
Una familia de cofradías
Uno de los sellos de este XIII Capítulo fue la nutrida presencia de cofradías hermanas llegadas de distintos puntos de la geografía. Compartieron el honor del estrado y el calor de la mesa representantes de Cofradía de la Nécora de Noja, Orden del Volatín de Tudela, Cofradía del Vino de Rioja, Orden del Cuto Divino de Tafalla, La Confrérie de l’Escargot du Roussillon de Perpignan (Francia), Cofradía del Queso Idiazábal de Ordizia, Cofradía de la Trufa Negra de Teruel, Cofradía de la Anchoa de San Sebastián, Federación de Cofradías Gastronómicas (FECOGA), Asociación Cultural de Amigos de la Capa de Aragón y la Asociación Cultural Tradiciones de Barbastro. Una representación de primer orden que habla del prestigio y del respeto que ha ganado nuestra Cofradía en el mundo cofradiero español y transpirenaico.












Un recinto y acompañamientos a la altura del momento
La elección del Alma Mater Museum como sede del capítulo no fue casual. Este museo de arte sacro, custodio de siglos de identidad aragonesa, ofreció el marco perfecto para un acto que, en su esencia, también es una celebración de raíces y pertenencia. Antes del inicio de los actos protocolarios, los cofrades e invitadostuvimos la oportunidad de recorrer sus salas en una visita guiada que nos permitió contemplar algunas de las piezas más significativas de su colección. Un privilegio que enriqueció la jornada mucho antes de que sonara la primera nota.
Y precisamente de música hay que hablar. El grupo de folk Bucardos puso en pie a más de uno con su actuación, impregnando el acto de la autenticidad que solo da la música tradicional aragonesa bien interpretada. Sus melodías fueron el hilo sonoro que unió los diferentes momentos de la ceremonia, recordándonos que la gastronomía y la cultura popular son, en Aragón, una misma cosa. Mención especial merece el himno que han dedicado a la cofradía y que se atrevieron a cantar como colofón a su actuación.









Nuevos cofrades
El evento fue conducido por la periodista y amiga d ela cofradía Cristina Aguilé. El momento más emocionante del capítulo llegó, como siempre, con la incorporación de nuevos hermanos a nuestra familia. Este año, los nuevos cofrades que engrosaron nuestras filas fueron Lola Sebastián y Emilio Ventura, a quienes damos la más calurosa bienvenida. Y como es tradición que nos llena de ternura y esperanza, también se incorporaron los minicofrades. Leo, Ixeia, Valeria, Mateo y Ángel, los más pequeños de la hermandad corroboraron que el amor por la borraja y el crespillo se puede sembrar desde muy temprano.
Los nombramientos de honor protagonizaron los instantes de mayor intensidad de la ceremonia. La Asociación Cultural Tradiciones de Barbastro, representada por Fernando Noguero, recibió el nombramiento en reconocimiento a su labor incansable en la consolidación de la Fiesta del Crespillo, declarada de Interés Turístico de Aragón. Un galardón que, en palabras de la propia asociación, trasciende a la entidad y es un premio a todo Barbastro y a su capacidad para mantener vivas las raíces que definen a un pueblo.
El segundo cofrade de honor fue Chema Paraled, periodista y director del programa Tempero de Aragón TV, voz y rostro indispensable de la divulgación agroalimentaria aragonesa. Su nombramiento es el reconocimiento a quien, semana a semana, lleva nuestros productos y productores a los hogares de todo Aragón.
A todos ellos se les leyó el juramento de la hermandad, ese momento solemne en el que las palabras adquieren peso y significado real. Y a continuación, el rito que nos define: la bendición con los tradicionales golpes de borraja, ese gesto único que es a la vez símbolo, compromiso y celebración. Pocos rituales en el mundo cofradiero tienen tanta personalidad como el nuestro.









La ofrenda a la Virgen del Pilar
Fiel a su tradición, la Cofradía realizó la ofrenda a la Virgen del Pilar, ese gesto sencillo y profundo que nos conecta con nuestra ciudad y con la tierra que hace posible la borraja. Un momento de pausa y gratitud en el corazón de una jornada plena.









El Restaurante 3 Mares: la borraja en el plato, de principio a fin
La mañana, ya cargada de emociones, encontró su remate en el Restaurante 3 Mares, donde la comida de hermandad reunió a cofrades nuevos y veteranos y cofradias amigas en torno a una mesa en la que la protagonista absoluta, cómo no, fue la borraja. Cada plato, desde los entrantes hasta los postres, rindió homenaje a nuestra verdura insigne. La velada concluyo con unas jotas improvisadas y una felicitación de cumpleaños inesperada. El 3 Mares demostró que la borraja, en manos que la conocen y la respetan, puede recorrer toda la carta con elegancia y sin repetirse. Porque en nuestra Cofradía sabemos que los vínculos más sólidos se forjan compartiendo el pan —y la borraja— con quienes comparten tus mismos valores.
Un capítulo, en definitiva, que eleva el listón. Y eso, para una cofradía que lleva más de una década demostrando que defender un producto es también defender una forma de entender Aragón, es mucho decir.
¡Viva la Borraja! ¡Viva el Crespillo!