
De Zaragoza a Ordizia: la borraja viaja al país del Idiazabal
XXXVI Capítulo de la Cofradía del Queso Idiazabal · Ordizia (Gipuzkoa)
Hay cofradías con las que uno siente, desde el primer momento, una afinidad especial. Quizás porque también ellas defienden un producto de pastor, de tierra y de identidad. Sea como sea, el XXXVI Capítulo de la Cofradía del Queso Idiazabal de Ordizia fue una de esas jornadas que se quedan.
Ordizia, villa guipuzcoana del corazón del Goierri, es un lugar donde la gastronomía no se entiende sin la historia ni al revés. Su mercado, el más antiguo del Pais Vasco, lleva marcando el precio de la verdura en la comunidad desde 1512. Su queso Idiazabal, elaborado artesanalmente con leche cruda de oveja latxa o karranzana, es una de las grandes joyas del patrimonio alimentario vasco. Y su Cofradía, fundada en 1990, lleva más de tres décadas siendo embajadora de ese legado por toda la geografía cofradiera de España, Francia y Portugal.
El desayuno en el Palacio Barrena
La jornada comenzó con buen desayuno en el Palacio Barrena, una joya arquitectónica del siglo XVII que fue sede de las Juntas Generales de Gipuzkoa y que hoy sigue siendo uno de los edificios más emblemáticos de la villa. Entre sus muros, las más de 20 cofradías de España, Francia y Portugal congregadas para la ocasión empezaron a conocerse y a compartir ese calor cofradiero que solo se forja cuando el objetivo común es defender lo bueno de cada tierra. La delegación de la Cofradía de la Borraja y el Crespillo de Aragón no tardó en sentirse como en casa.
El desfile y el acto oficial
Tras el desayuno, el casco histórico de Ordizia se animó con el desfile cofradiero, al que se sumaron los gigantes tradicionales de la villa, que acompañaron a las delegaciones entre las calles empedradas hasta el Ayuntamiento. Una de esas estampas que recuerdan que los capítulos no son solo un acto gastronómico, sino una fiesta de pueblo de verdad. En el salón municipal tuvo lugar el acto oficial: nombramientos, juramentos y el reconocimiento a quienes trabajan por mantener vivo el queso artesano de pastor.
La comida en el Restaurante Martínez
Si Ordizia tiene un restaurante que lo explica todo, ese es el Martínez. Fundado en 1890 como parada de postas, ha pasado por cuatro generaciones familiares hasta convertirse en referencia indiscutible de la localidad. Hoy lo dirige Xabier Martínez, que trabaja una cocina tradicional vasca de temporada con los productos del mercado que tiene a veinte metros de la puerta. Comer allí el día del Capítulo no es solo una comida: es un acto de coherencia.
El sorteo: cuando la suerte tiene tres estrellas Michelin
Al terminar la comida llegó el tradicional sorteo de los más de cincuenta regalos entre los participantes. Y entre tanta generosidad cofradiera, a los representantes de la Cofradía de la Borraja y el Crespillo de Aragón les tocó la joya del día: una comida para dos personas en el Restaurante Arzak de San Sebastián. Tres estrellas Michelin, dirigido por Juan Mari y Elena Arzak, uno de los referentes de la cocina española en el mundo. Decir que el premio fue recibido con entusiasmo sería quedarse muy corto.
Una manera difícilmente mejorable de cerrar una jornada que demostró, una vez más, por qué vale la pena cruzar media España para compartir capítulo con quienes creen que hay productos que merecen ser defendidos con uñas, dientes y toga cofradiera.
¡Viva la Borraja! ¡Viva el Crespillo! ¡Gora Idiazabala!











