
Borrajas con patatas y aceite de oliva extra virgen
Se precisa:
- 1 Kilo de borraja en mata para dos personas o su equivalente en borraja limpia y envasada en bandeja de unos 400 ó 500 gr.
- Patatas de buena calidad apropiadas para cocidos y guisos, una mediana por cada comensal.
Limpiar las borrajas quitando todas las hojas, las matas feas y las bases, y cortar en trozos de unos cinco o seis centímetros. (Solo se cuecen las pencas). No es necesario quitar los pelos o pinchos que estas llevan pues al cocer desaparecen.
Se pelan las patatas, lavándolas y cortándolas en cuatro o seis partes.
Se pone al fuego una cacerola baja y de diámetro grande con unos dos litros de agua.
Cuando el agua comience a hervir se vierten las patatas dejándolas que cuezan hasta que se sienta con el tenedor que comienzan a ablandarse.
Se añaden las borrajas cortadas y limpias dejando que todo el conjunto hierva con la tapa de la cacerola destapada a la que se añade unas pizcas de sal, es mejor quedarse corto que largo. El cocer con la tapa quitada permite que la penca mantenga su color verde inicial aunque siempre pierde algo.
Poco más o menos a los diez minutos tanto la patata como la verdura habrán alcanzado el grado de cocción adecuado, patata tierna y mórbida, y verdura al dente.
Se vuelca la cacerola y su contenido sobre un escurridor grande dejando que escape toda el agua (es famosa la frase “vale menos que el agua de borrajas”)** recogiéndose a continuación la patata y la borraja cocida y escurrida totalmente en un bol o fuente sacándola a la mesa en la que esperan los comensales.
Se raparte en cada plato las porciones deseadas, y sin dejar que se enfríen cada comensal lo condimentara con un chorreon de aceite de oliva extra virgen según el gusto de cada uno y sin que el plato llegue a inundarse. Mejora el sabor si antes de comerlo con el tenedor se practica una leve rotura de las pencas y de los trozos de patata. Percibiremos los aromas del buen aceite atemperado por el calor del guiso y cuando paladeemos las porciones de verdura y patata que vayamos introduciendo en la boca el sabor suave y elegante de ambas.
** Es muy probable que tal frase fuese inicialmente atribuida al Agua de Cerrajas, cocimiento mágico elaborado con dicha hierba al que se le atribuían virtudes curativas y de otro genero que nunca se llego a constatar. **